
Los humanos, para vivir bien, aunque muchas veces no creamos que sea así, necesitamos cosas que no son materiales. Por ejemplo, hay mucha gente que piensa que en esta vida el dinero es importante. Podríamos decir que es importante porque es un camino o modo de mantenerte vivo, ¿pero quién puede decir que el dinero trae la felicidad? La felicidad, al menos por ahora, no se puede comprar. Con dinero podemos comprar comida, ropa, casas y etcétera, cosas que son materiales, ¿pero sólo con eso podemos vivir bien?
¿Dónde se han quedado entonces en esta vida los sentimientos? ¿La sensación que te invade cuando estás enamorado, o aún más, cuando eres correspondido? ¿Acaso no es eso la verdadera felicidad? Eso es realmente vivir bien. Es esa “cosa” que necesitan los humanos.
Existe una frase que dice que lo necesario es invisible a los ojos. Habla de los sentimientos y resume muy bien lo que pienso yo de vivir, y más concretamente, de cómo vivir bien.
El mundo en el que vivimos está controlado por el dinero y cosas materiales. Pero eso no quiere decir que para nosotros la felicidad se tenga que basar en eso. Los pequeños detalles que completan y llenan esta vida son lo importante, como la risa de un niño, un te quiero y el mismo brillo del sol. Lo que se siente al ver y escuchar cosas así llena nuestra vida y al pasar eso, podemos decir que vivimos bien.
Muchos de nosotros vivimos en un mundo materialista, donde solamente pensamos en el dinero y todas las pertenencias que se pueden lograr con él, y al final, no dedicamos nada de tiempo a buscar la verdadera felicidad y no apreciamos esos pequeños detalles que nombré.
Si todos nos basásemos en los sentimientos para vivir bien, este mundo en el que vivimos sería muy diferente hoy en día.
Parece muy utópico que todavía tenga ideas así en la cabeza. Imaginar el mundo tal y como tu lo querrías parece un sueño. Es casi imposible que esta situación de ahora y todas sus características se dejen a un lado para dejar sitio sólo a los sentimientos.
¿Terminarían las guerras en un mundo así?, ¿Los problemas entre países?, ¿Toda la amargura del mundo? (O cualquier otra cosa originada por el dinero y el materialismo).
Quizás yo este actuando mal y todas mis creencias no sirvan para nada. Pero, ¿entonces qué? ¿Qué tengo que esperar de la vida? Sumergirme en el trabajo que tendré en un futuro, dejando todo lo demás a un lado, para conseguir más y más dinero y así conseguir pertenencias y… ¿Gozar de ellas? Pero, ¿con quién las gozaría entonces?
Eso no es vivir bien. Yo si no tengo a nadie a mi lado con quien compartir todas las pequeñas cosas, ¿para qué quiero mucho dinero?, ¿para qué voy a vivir entonces?
Para nada. Para que cuando me quiera dar cuenta vea que estoy sola, que he dedicado toda mi vida a un camino que no ha sido el correcto y que no me ha llevado a conseguir vivir bien. No me entendáis mal, aun así. El dinero y trabajar también son importantes y necesarios, pero no son comparables con el valor de las cosas que realmente se necesitan para conseguir la felicidad. Trabajar y el dinero que se consigue al hacerlo solo son recursos para vivir bien.
Y para eso, si sólo tuviese esas cosas, preferiría no vivir esta vida.
¿Dónde se han quedado entonces en esta vida los sentimientos? ¿La sensación que te invade cuando estás enamorado, o aún más, cuando eres correspondido? ¿Acaso no es eso la verdadera felicidad? Eso es realmente vivir bien. Es esa “cosa” que necesitan los humanos.
Existe una frase que dice que lo necesario es invisible a los ojos. Habla de los sentimientos y resume muy bien lo que pienso yo de vivir, y más concretamente, de cómo vivir bien.
El mundo en el que vivimos está controlado por el dinero y cosas materiales. Pero eso no quiere decir que para nosotros la felicidad se tenga que basar en eso. Los pequeños detalles que completan y llenan esta vida son lo importante, como la risa de un niño, un te quiero y el mismo brillo del sol. Lo que se siente al ver y escuchar cosas así llena nuestra vida y al pasar eso, podemos decir que vivimos bien.
Muchos de nosotros vivimos en un mundo materialista, donde solamente pensamos en el dinero y todas las pertenencias que se pueden lograr con él, y al final, no dedicamos nada de tiempo a buscar la verdadera felicidad y no apreciamos esos pequeños detalles que nombré.
Si todos nos basásemos en los sentimientos para vivir bien, este mundo en el que vivimos sería muy diferente hoy en día.
Parece muy utópico que todavía tenga ideas así en la cabeza. Imaginar el mundo tal y como tu lo querrías parece un sueño. Es casi imposible que esta situación de ahora y todas sus características se dejen a un lado para dejar sitio sólo a los sentimientos.
¿Terminarían las guerras en un mundo así?, ¿Los problemas entre países?, ¿Toda la amargura del mundo? (O cualquier otra cosa originada por el dinero y el materialismo).
Quizás yo este actuando mal y todas mis creencias no sirvan para nada. Pero, ¿entonces qué? ¿Qué tengo que esperar de la vida? Sumergirme en el trabajo que tendré en un futuro, dejando todo lo demás a un lado, para conseguir más y más dinero y así conseguir pertenencias y… ¿Gozar de ellas? Pero, ¿con quién las gozaría entonces?
Eso no es vivir bien. Yo si no tengo a nadie a mi lado con quien compartir todas las pequeñas cosas, ¿para qué quiero mucho dinero?, ¿para qué voy a vivir entonces?
Para nada. Para que cuando me quiera dar cuenta vea que estoy sola, que he dedicado toda mi vida a un camino que no ha sido el correcto y que no me ha llevado a conseguir vivir bien. No me entendáis mal, aun así. El dinero y trabajar también son importantes y necesarios, pero no son comparables con el valor de las cosas que realmente se necesitan para conseguir la felicidad. Trabajar y el dinero que se consigue al hacerlo solo son recursos para vivir bien.
Y para eso, si sólo tuviese esas cosas, preferiría no vivir esta vida.

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