Hoy en día el mundo está controlado por el dinero. La gente vive solo pensando en conseguir bienes materiales, dedican su vida a ello.
Se han olvidado por completo de la importancia de los sentimientos, del amor.
Dan importancia a cosas que se pueden ver, tocar…Pero se olvidan de que lo realmente importante es invisible a los ojos.
Puedes pasarte toda tu vida reuniendo cosas materiales y ahorrando dinero, pero si no tienes amor, amistad…Jamás serás feliz en esta vida.
Es verdad que un regalo nos alegra, pero no tanto como para vivir toda tu vida feliz por ello.
Me di cuenta de esto no hace muchos años, cuando vi que no llegaba a ningún lado si dedicaba toda mi vida a conseguir más y más dinero.
Por eso el camino de mi vida es ahora, el camino del amor.
Cada año, día, segundo…que vivo intento hacer de el algo bello, algo para recordar.
Demuestro cada momento a la gente que me importa lo que les quiero, soy amable con todo el mundo porque para mi es importante que todos los humanos se sientan respetados por igual.
Adoro seguir teniendo mentalidad infantil, porque para mi es el único modo de ver este mundo perfecto. Ese modo de ver la vida como si todo lo nuevo que ves fuese especial, de dar cosas sin esperar nada a cambio, de regalar palabras y hechos, y no cosas materiales, de emocionarte tan solo viendo como otra persona sonríe. Y poder decir que eres plenamente feliz por todo esto.
De saber valorar que en esta vida la felicidad se consigue dándote cuenta de lo que tienes, y no envidiando la vida de otros.
Hay mucha gente que se puede reír de mi actitud, que le parezca ridícula mi forma de pensar, que la tache de inmadura y otros adjetivos dolientes, pero es que ellos son los primeros que son infelices, porque les da envidia que yo pueda ser feliz con cualquier mínimo detalle no material.
Mi mundo ideal seria como el de Peter Pan, por siempre joven, jugando y jugando sin parar. No habría guerras, no habría sufrimiento, ni tristeza, ni llantos, porque en un mundo así, todos seriamos felices y no notaríamos la falta de nada, pues habríamos alcanzado la plenitud, la completa felicidad, el verdadero sentido de la vida. El camino del amor.
No necesitamos religiones para esto, ni leyes, ni normas ni nada. Solo necesitamos darnos cuenta de lo que es realmente importante, y concienciarnos de que estamos destruyendo este mundo por culpa de mentiras e ideales absurdos.
El amor es la única salvación para esta humanidad, pues a cada segundo estamos más a punto de caer de la cuerda floja, y si caemos, conoceremos el caos, la tristeza y el miedo en un grado mas alto del que podemos apreciar ahora, y entonces ya no habrá vuelta atrás, pues nos habremos dado cuenta de nuestro error demasiado tarde.
Se que mi mensaje de ideal de vida se quedará aquí en este papel, y que no florecerá ni será conocido por el resto del mundo, que se convertirá en ceniza en poco tiempo.
Pero al menos podré decir que alguien lo leyó, que existe gente que cuando yo muera sabrá que he encontrado el verdadero sentido de la vida, el camino que podría hacer que la humanidad volviese a estar en completa armonía, y conociésemos todos la felicidad. Lamentablemente eso no pasará nunca, pues estamos demasiado ciegos para pararnos a pensar en que estamos haciendo mal, cual es la pieza que hace que este puzzle que es la vida no encaje ni funcione correctamente.
Preferimos vivir ciegos y morir ciegos, sin disfrutar de nada, dedicados a conseguir bienes económicos, pues creemos que la felicidad es eso. Hoy me compro un coche, mañana me compro el vestido más caro y más de moda.
Yo las cosas materiales las veo solo como “algo” con lo que puedes sobrevivir físicamente, pero que no llena tu interior, tu alma. Son necesarias solo para seguir vivir físicamente, como ya he dicho.
Pero para seguir vivo psíquicamente, los materiales no sirven, hay que mirar mas adentro, en el corazón, donde se albergan los sentimientos.
Amando a todo lo que nos rodea, a cada persona, árbol, animal…Amando también la belleza de una flor, del mismo sol...He ahí el camino correcto.
Un camino que es como un prado, lleno de flores, que jamás se marchitarán, pues este camino es todo sol, es felicidad, es risa, pero jamás llanto, es abrazos y besos, pero jamás miradas de odio ni desprecio. Es palabras de amor, ternura y dulzura, pero nunca insultos.
En este camino, no existen las envidias, nunca falta nada, pues ya es toda pura armonía. No hay odio, ni jamás se oirá a nadie llorar ni morir de tristeza.
En una vida así no se conoce el lado malo de las cosas, pues no hay motivos para que lo haya.
El mundo necesita darse cuenta de esto, no necesitamos conocimientos ni odios a otros, ni ser filósofos para conseguir la plenitud, el sentido de la vida: el amor.
Amor del verdadero, del que es igual para todo ser viviente y no viviente, para cada parte, por muy pequeña que sea, de este mundo.
Necesitamos orientar nuestra vida hacia el otro lado. Dar un giro de 180 grados y cambiar de rumbo, pues ahí esta el camino correcto. El camino del amor.
Se han olvidado por completo de la importancia de los sentimientos, del amor.
Dan importancia a cosas que se pueden ver, tocar…Pero se olvidan de que lo realmente importante es invisible a los ojos.
Puedes pasarte toda tu vida reuniendo cosas materiales y ahorrando dinero, pero si no tienes amor, amistad…Jamás serás feliz en esta vida.
Es verdad que un regalo nos alegra, pero no tanto como para vivir toda tu vida feliz por ello.
Me di cuenta de esto no hace muchos años, cuando vi que no llegaba a ningún lado si dedicaba toda mi vida a conseguir más y más dinero.
Por eso el camino de mi vida es ahora, el camino del amor.
Cada año, día, segundo…que vivo intento hacer de el algo bello, algo para recordar.
Demuestro cada momento a la gente que me importa lo que les quiero, soy amable con todo el mundo porque para mi es importante que todos los humanos se sientan respetados por igual.
Adoro seguir teniendo mentalidad infantil, porque para mi es el único modo de ver este mundo perfecto. Ese modo de ver la vida como si todo lo nuevo que ves fuese especial, de dar cosas sin esperar nada a cambio, de regalar palabras y hechos, y no cosas materiales, de emocionarte tan solo viendo como otra persona sonríe. Y poder decir que eres plenamente feliz por todo esto.
De saber valorar que en esta vida la felicidad se consigue dándote cuenta de lo que tienes, y no envidiando la vida de otros.
Hay mucha gente que se puede reír de mi actitud, que le parezca ridícula mi forma de pensar, que la tache de inmadura y otros adjetivos dolientes, pero es que ellos son los primeros que son infelices, porque les da envidia que yo pueda ser feliz con cualquier mínimo detalle no material.
Mi mundo ideal seria como el de Peter Pan, por siempre joven, jugando y jugando sin parar. No habría guerras, no habría sufrimiento, ni tristeza, ni llantos, porque en un mundo así, todos seriamos felices y no notaríamos la falta de nada, pues habríamos alcanzado la plenitud, la completa felicidad, el verdadero sentido de la vida. El camino del amor.
No necesitamos religiones para esto, ni leyes, ni normas ni nada. Solo necesitamos darnos cuenta de lo que es realmente importante, y concienciarnos de que estamos destruyendo este mundo por culpa de mentiras e ideales absurdos.
El amor es la única salvación para esta humanidad, pues a cada segundo estamos más a punto de caer de la cuerda floja, y si caemos, conoceremos el caos, la tristeza y el miedo en un grado mas alto del que podemos apreciar ahora, y entonces ya no habrá vuelta atrás, pues nos habremos dado cuenta de nuestro error demasiado tarde.
Se que mi mensaje de ideal de vida se quedará aquí en este papel, y que no florecerá ni será conocido por el resto del mundo, que se convertirá en ceniza en poco tiempo.
Pero al menos podré decir que alguien lo leyó, que existe gente que cuando yo muera sabrá que he encontrado el verdadero sentido de la vida, el camino que podría hacer que la humanidad volviese a estar en completa armonía, y conociésemos todos la felicidad. Lamentablemente eso no pasará nunca, pues estamos demasiado ciegos para pararnos a pensar en que estamos haciendo mal, cual es la pieza que hace que este puzzle que es la vida no encaje ni funcione correctamente.
Preferimos vivir ciegos y morir ciegos, sin disfrutar de nada, dedicados a conseguir bienes económicos, pues creemos que la felicidad es eso. Hoy me compro un coche, mañana me compro el vestido más caro y más de moda.
Yo las cosas materiales las veo solo como “algo” con lo que puedes sobrevivir físicamente, pero que no llena tu interior, tu alma. Son necesarias solo para seguir vivir físicamente, como ya he dicho.
Pero para seguir vivo psíquicamente, los materiales no sirven, hay que mirar mas adentro, en el corazón, donde se albergan los sentimientos.
Amando a todo lo que nos rodea, a cada persona, árbol, animal…Amando también la belleza de una flor, del mismo sol...He ahí el camino correcto.
Un camino que es como un prado, lleno de flores, que jamás se marchitarán, pues este camino es todo sol, es felicidad, es risa, pero jamás llanto, es abrazos y besos, pero jamás miradas de odio ni desprecio. Es palabras de amor, ternura y dulzura, pero nunca insultos.
En este camino, no existen las envidias, nunca falta nada, pues ya es toda pura armonía. No hay odio, ni jamás se oirá a nadie llorar ni morir de tristeza.
En una vida así no se conoce el lado malo de las cosas, pues no hay motivos para que lo haya.
El mundo necesita darse cuenta de esto, no necesitamos conocimientos ni odios a otros, ni ser filósofos para conseguir la plenitud, el sentido de la vida: el amor.
Amor del verdadero, del que es igual para todo ser viviente y no viviente, para cada parte, por muy pequeña que sea, de este mundo.
Necesitamos orientar nuestra vida hacia el otro lado. Dar un giro de 180 grados y cambiar de rumbo, pues ahí esta el camino correcto. El camino del amor.

